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HACIENDO C Y T CONICET BAHÍA BLANCA NÚMERO III
nas de estas características. ¿Más aún? Claro que sí. Se transformarse en el Víctor Frankenstein de Mary She-
está trabajando en tejidos inteligentes para aplica- lley. Al contrario; hoy, gracias a la nanomedicina, el
ciones médicas y/o farmacológicas, que facilitarían el tratamiento de muchas enfermedades es posible, me-
tratamiento específico en tiempos prolongados. No es jorando la calidad de vida de los pacientes. Por ejem-
ciencia ficción es nanotecnología. plo, hoy disponemos de fármacos encapsulados en
nanotransportadores, que los conducen a lugares es-
¿EL MODERNO PROMETEO? pecíficos del cuerpo, mejorando su desempeño en el
tratamiento del cáncer u otras enfermedades. También
" El enfermo, el anciano y el herido sufren una des- biosensores moleculares con la capacidad de detectar
organización de los átomos provocada por un virus, el sustancias de interés (como por ejemplo, glucosa); bio-
paso del tiempo o un accidente de coche En el futuro, marcadores, que permiten diagnosticar o prevenir una
habrá aparatos capaces de reorganizar los átomos y determinada enfermedad; o nanobots , pequeñísimos
colocarlos en su lugar", afirmaba Eric Drexler en su robots a escala atómica programados para reconocer y
obra Engines of Creation[9], allá por el año 1986. Con destruir células tumorales o bien reparar algún tejido.
estos pensamientos, Eric auguraba la revolución de la Y a todos estos desarrollos se debe agregar las cirugías
nanotecnología en la medicina. no invasivas; los dispositivos de diagnóstico por imáge-
nes; los nuevos materiales quirúrgicos e implantes; y el
La nanomedicina es ya una realidad que alcanza im- estudio detallado y profundo del órgano del siglo XXI:
portantes avances en el diagnóstico, prevención y el cerebro, que sin los avances de la nanotecnología se-
tratamiento de las enfermedades[10]; y lejos está de ría prácticamente inabordable.
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Figura 3:
Un "nanorobot"
(nanobot) explorando
células humanas
(fgura esquemática).

